Su semblante se tornó triste y su mirada seria. Sobre mi mente aparecieron imágenes con completa nitidez que no recuerdo, pero ella alzó la vista y sentí que me hablaba a la mente y sin mover los labios me sonreía con profundo amor. Mi dolor y vergüenza lo amortiguaba en mi mente transmitiéndome un amor profundo indescriptible. Con valor, alcé la mirada hacia ella y sobre una especie de pantalla que apareció de la nada me desconectó de ese mal recuerdo y me llenó de imágenes y recuerdos agradables, momentos de risas, de amor, de paz junto a otras personas y junto a ella de las cuales solo recuerdo que me llenaban de alegría y ese profundo sentimiento de amor sincero que, decorado junto a su sonrisa de paz y calma me tranquilizó y devolvió a la realidad. Colores y tonalidades verdes, campos, imágenes de alegría… solo recuerdo sensaciones.
Y con la sonrisa, con las manos sujetas, me desperté junto a una profunda paz.
En ese momento, nada más despertar, las imágenes de la batalla se agolparon con cruda realidad pues casi podía tocarlas y toda la alegría se desvaneció y volvió en forma de tristeza y miedo. En ese momento lo identifiqué como una especie de guerra y como ese mismo año, en Agosto sucedió la primera de Oriente Medio la dejé como un simple sueño posiblemente premonitorio, hasta… el año 2020, cuando la identifiqué en los libros de legado del hermano Robert como el ataque de Masar.
Ante mí se aglutinan de nuevo multitud de recuerdos a altísima velocidad, como flashes de una cámara a muy alta velocidad, hasta que me detengo en uno de ellos, donde estaban teniendo lugar combates espaciales tanto en tierra como en el espacio. Este recuerdo, era el mismo que tenía en las pesadillas desde los 2 años las noches que tenía fiebre, especie de trajes blancos con tonalidades rojas y otros con cascos y visores. Levanta la mirada y me señala de nuevo otra zona del espacio haciendo zoom.
Las guerras… - haciendo mención a las imágenes que estaba percibiendo-
Testimonio de Javier Maya - Guerras Espaciales Antiguas
En ese instante, una pena profunda comenzó a inundarme y la imagen se difuminó. Las lágrimas querían nacer, pero no existían al no tener cuerpo, pero si la pena profunda tan profunda y cargada de sentimiento de culpa que empecé a perder la visión y poco a poco como cuando perdemos la conciencia, todo se me oscurecía y parecía que me marchaba del lugar desconectándome. En ese momento, ella me agarra de las manos y me susurra a la mente.
Estoy contigo, siempre estaré.
A veces vivimos acontecimientos que no tienen sentido en ese momento presente, pero como hechos futuros que se concatenan con la realidad de nuestro pasado, todo se une, presente, pasado y futuro para formar parte de nuestra esencia y una memoria que como dice nuestro hermano Robert “nunca encuentra descanso”.
Los hechos aquí narrados, son testimonio de una realidad que permaneció oculta por el paso de los años hasta el año 2020 cuando unos simples recuerdos de un suceso ocurrido una noche se enlazaron con la realidad coincidiendo con lo que diversas personas compartieron en otros lugares y momentos. Y es que se pueden comprender y discernir algunas pinceladas (por ejemplo interior de las naves espaciales) que se encuentran relatadas en los libros de George Adamski y especialmente, en el legado de nuestro hermano Robert.
Para ello, me gustaría remontarme al que pudiera parecer un día cualquiera por allá en el año 1990, concretamente el 13 de Abril donde, con apenas 13 años recién cumplidos, un chico, este que suscribe el presente testimonio, vivió una experiencia cargada de sentido futuro.
Ese día, desde el despertar, mi cuerpo se encontraba cansado, con una especie de sopor, donde los movimientos eran lentos y esa sensación de cansancio intenso me invadía y empujaba a irme a la cama a dormir más temprano de lo habitual. Profundamente dormido permanecí en ese estado cerca de 12 horas de sueño, hasta que desperté al día siguiente con la sensación interna de que ese sencillo sueño, era tan vívido que parecía haber sido real. No dudé en compartirlo con mi hermano José María, pensando que, como cualquier sueño éste desapareciera en el acontecer de la vida diaria difuminándose en el devenir del tiempo y el espacio a lo largo de los años. Pese a lo que pudiera pensar, con el paso de las horas, días o semanas ese recuerdo siguió vívido y real como el primer día, incluso hasta el día de la fecha me es posible recordar cada instante, movimiento y suceso desde cualquier punto de vista: como si pudiera girar y verme en 360 grados percibiendo toda sensación del momento. Ciertamente, fueron 12 horas de sueño físico pero para mi entender apenas 10 minutos de sueño y del cual no quería volver a esta realidad.
En ese sueño, una mujer de entorno a unos 20 años entabló una profunda y tierna conversación mental conmigo mostrándome acontecimientos de tiempos muy remotos y que sentía muy dentro de mí, pero no reconocía. Pronto, pude reconocerla como esa niña, ahora una mujer joven, que jugaba conmigo de forma inmaterial pero siempre podía ver con mis ojos físicamente y mis pensamientos cuando era pequeño (desde los 3-4 años), la cual se me aparecía en diversas ocasiones tanto en sueños como en visitas nocturnas y algunas diurnas colmadas de realidad, siempre mostrando una pícara sonrisa silenciosa y hablándome a la mente con cálidos susurros pero, eso es otra historia.
Volviendo al inicio de este testimonio, éste se produce en el momento en el cual, al evocar el recuerdo del vívido sueño, comienzo a rememorar cada instante. Siento una especie de golpe y un ascenso levitado de muchísimos metros quedando en suspensión y en completa paz tomando conciencia de mi propio yo, como si despertase de un letargo y estuviera tomando conciencia de que realmente estaba durmiendo. Esa sensación de levedad me inundaba y hacía sentir como flotando en la nada, a mitad de camino de lo que parecía ser un ascenso a través de una estructura (una especie de tubo alargado y cristalino a modo de ascensor). En todo momento, me percibí en paz, tranquilo, libre de toda atadura, en silencio, en una especie de vibración o señal electromagnética no corpórea y pulsátil conectada al todo. Sin cuerpo, sólo energía, podía escuchar los ruidos de la calle con solo poner el foco en ellos, ver gente, escuchar la habitación… Sentí una especie de calma profunda y tratando de verme, ver mi estructura corpórea, tan sólo pude percibirlo como si se tratara de una pequeña mota oscura en la lejanía. Me encontraba estabilizado, pero en constante vaivén como cuando una partícula se encuentra sometida a un campo magnético.
El ascenso prosiguió tras esa calma, lentamente, de forma progresiva y de forma consciente como si algo o alguien tirase de mí hacia arriba. Progresivo en su aceleración, se reinicia la marcha de ascenso como si quien transita por un estrecho túnel. La velocidad se incrementaba de forma pulsátil hasta llegar un punto en el cual todo se estrechaba y oscurecía hasta que, desde esa acelerada oscuridad, la luz se abrió de golpe, desplegándose de forma cegadora, brillante, llenándome de una profunda paz.
Abrí los ojos mirando hacia arriba, manteniendo el sentido de la inercia que había llevado hasta el momento. Ante mí la inmensidad del espacio que se mostraba eterno, lleno de tonalidades, sonidos, lleno de riqueza con miles de galaxias, estrellas… Ante mí una inmensidad, de colores indescriptibles y tonalidades imposibles de describir. De forma progresiva, fui tomando consciencia de donde me encontraba, densificándose lo que, hasta ahora era el espacio infinito, reduciéndose hasta ver como se convertía en una especie de cristal que, a veces hacía de lupa o telescopio hacia zonas concretas del espacio, agrandando o disminuyendo allí donde la mente ponía la mirada y desde donde se podía hacer zoom para verlas muchísimo más de cerca. Los movimientos del cristal o zoom no me parecían seguir un patrón concreto, al menos de momento. Para mí era otra magnifica forma de admirar la belleza suprema de la inmensidad del colorido espacial.
El gesto de descender la vista y mirar el suelo, me mostró detalles que hasta entonces no era capaz de discernir. Se trataba de un suelo fabricado de un material indescriptible transparente pero aspecto metalizado, de color casi intangible como los colores del inmenso espacio exterior que me rodeaba. Daba el aspecto que absorbía los colores del entorno. Tonalidades anaranjadas, amarillas y blancas, pulsantes, que aparecían y desaparecían a inmensa velocidad las cuales fueron perdiendo velocidad como en un acto de densificación del entorno. De esta forma, los colores se materializaban más reales, menos sutiles y las formas de mi entorno comenzaron a aparecer ante mí.
Me encontraba en una pequeña sala de tonalidades anaranjadas, de apenas 2 metros de ancho y de idéntica altura, de aspecto circular, con una estructura central, no obstante, rápidamente pude comprender que las dimensiones formaban parte de mi propia noción del espacio. En ese momento, sentí en lo que parecía ser mi mente una especie de latigazo que se insertó armónica y progresivamente en ella, con una suavidad aterciopelada y como si se tratase de una especie de voz callada que simultáneamente, podía interpretar como si fuera un sentimiento que me hablaba con profundo amor y alegría. Type your paragraph here.
En esos instantes, la sala misteriosamente se dimensionó ampliándose, dando paso a mi propia imagen sentado en una silla blanca, de frente a una mujer de entorno unos 20 años vestida con una ropa ajustada de color blanco con un cinturón dorado que me observaba pacientemente y en silencio. Se trataba de una mujer alta, de pelo rubio-castaño a la altura de los homoplatos, tez suave, sonrisa pícara, voz aterciopelada, ojos de color miel con una intensa mirada y ojos ligeramente rasgados. Inclinó la cabeza levemente hacia un lado dejando caer parte de su pelo sobre su tez suave mientras me observaba y sonreía pícaramente. Agachó su mirada y la volvió a levantar centrando la mirada en mis ojos esbozando una sonrisa amistosa.
Levantó su mano, alargada y aterciopelada, extendiendo su dedo índice para pausadamente señalar hacia el techo de cristal que enseñaba el colorido espacio exterior. Como si de una lupa se tratase, acercó una zona del espacio exterior y realizando zoom sobre un concreto cuadrante encima de una zona de una nube de gas, me la señala con dulzura.
Los combates de naves espaciales y en las superficies planetarias, dan paso de nuevo a varios flashes hasta que me detengo de nuevo en uno donde los vívidos colores se ampliaron y pronto desaparecieron con una tremenda luz cegadora como si hubiera explosionado una bomba.
Posteriormente a mi mente llega la imagen de una especie de desierto con dos siluetas vestidas una de negro y otra de blanco, en un atardecer, en un sistema solar binario, sintiendo un profundo sentimiento de amor al recordar ese evento y observar la mirada de complicidad que me mostraba la mujer observándome con alegría y amor mientras revivía el flash.
De nuevo, todo se volvió oscuro... miles de recuerdos oscuros desde millones de años atrás y una profunda tristeza.
- Si, la batalla.
Me mira en silencio y gira levemente la cabeza y mirada hacia ese cuadrante y me comparte unas suaves palabras calladas a mi mente:
¿Recuerdas? - me dice volviendo de nuevo la mirada hacia mí. La zona se amplía progresivamente hasta dejar con total claridad visible un conjunto de estrellas y una especie de nebulosa-
Todo empezó ahí.
[Una estrella en el centro El contenido generado por IA puede ser incorrecto.] Esa imagen, la reconocí recientemente el 01 de Marzo de 2025, tras ojear el libro 3 de legado.
Con profundo temor y vergüenza no me atrevía a levantar la mirada. Ella tenía la cabeza mirando hacia abajo y no la levantaba sin soltarme las manos.
En ese momento, aparece ante mí la vívida y real imagen de naves espaciales peleando en el espacio y en la tierra sobre el cielo oscuro y estrellado un potente cañón láser disparando a ráfagas rítmicas hacia el espacio. El láser de color verde iluminaba el cielo con cada ráfaga de 5 disparos seguidos 3-4 pequeños y uno o dos de gran duración. Ese patrón se repetía una y otra vez siendo lanzado desde dos o tres localizaciones del planeta hacia el exterior del mismo.